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Avatar tiene tres montajes y Disney+ emite un cuarto

14.08.2026 · Avatar (2009) ·James Cameron

Avatar existe en al menos cuatro versiones distintas y ninguna plataforma te avisa de cuál estás poniendo. Aquí está qué cambia en cada una, cuál conviene la primera vez, cuál la segunda y en qué formato se sostiene todavía.

No hay una sola Avatar

Diecisiete años después de su estreno, en diciembre de 2009, Avatar sigue siendo la película más taquillera de la historia: 2.923 millones de dólares, cifra que alcanzó tras el reestreno chino de marzo de 2021, con el que le arrebató el récord a Vengadores: Endgame. Lo que casi nadie tiene claro es cuál de sus versiones ha visto.

Porque James Cameron no la ha remontado una vez, sino tres. Y a eso hay que sumarle una remasterización de 2022 que cambió el brillo, el detalle y hasta la velocidad de algunos planos. Poner «Avatar» en un buscador de plataforma no es una decisión neutra.

Los tres montajes, y qué se juega cada uno

El montaje teatral (unos 162 minutos). El que rompió la taquilla. Está construido sobre una idea de puesta en escena muy firme: el espectador llega a Pandora igual que Jake Sully, sin contexto previo, y la primera imagen del mundo exterior funciona como una revelación. Todo lo que sabemos de la Tierra en 2154 nos llega por goteo, en frases sueltas y en la cara de la gente. Es el montaje mejor calibrado de los tres.

La edición especial (unos 171 minutos). Volvió a los cines el 27 de agosto de 2010 y solo en 3D: RealD, IMAX 3D y Dolby 3D. Catorce escenas nuevas, unos nueve minutos. Añade una manada de criaturas en la primera salida al bosque, la escuela abandonada de Grace —con agujeros de bala en la pared y un ejemplar de El Lórax, de Dr. Seuss, olvidado en un pupitre—, la presentación formal de Neytiri con su nombre completo, una cacería de banshees y unos treinta segundos más en la escena del tsahaylu entre Jake y Neytiri.

Pero lo que justifica esta versión es el final de Tsu'tey. En el montaje teatral, el personaje desaparece del relato: sabemos que ha muerto porque Jake acaba liderando el clan. Aquí Jake vuelve a su avatar, lo encuentra malherido, recibe de él la bendición para tomar el mando y le da muerte de forma ritual. Es la única escena de todo el material descartado que tapa un agujero real de la película en lugar de subrayar algo que ya estaba dicho.

El montaje extendido de coleccionista (unos 178 minutos). Nunca pisó una sala. Abre en la Tierra, con Jake moviéndose por una ciudad arruinada antes de embarcar. Añade a Norm entrenando con él, recuerdos dolorosos de Grace, una variante del relato sobre la hermana de Neytiri y varias secuencias de la RDA planeando provocar deliberadamente un ataque na'vi. Es material interesante y, a la vez, es exactamente lo que la película había decidido no enseñar: convertir a los ejecutivos en conspiradores explícitos les quita la banalidad que los hacía inquietantes, y el prólogo terrestre desactiva el golpe de vista de Pandora. Se ve una vez, con curiosidad, y se entiende por qué se quedó fuera.

El cuarto Avatar es el que tienes en casa

El reestreno del 23 de septiembre de 2022, previo a El sentido del agua, incorporó un plano nuevo al desenlace: Parker Selfridge, el personaje de Giovanni Ribisi, sale de entre la multitud de humanos deportados, se dirige a Jake y Neytiri y suelta un «esto no ha terminado» antes de marcharse. Un puente hacia el regreso de la RDA en la segunda parte.

Cuando Avatar volvió a Disney+ tras aquel reestreno, la plataforma puso primero la versión de siempre, sin remasterizar y sin ese plano, para irritación de medio internet. El añadido apareció más tarde, ya con la segunda parte en el catálogo, alrededor del minuto 2:32:45. Si estás viendo Avatar en streaming y quieres saber qué versión te han servido, ahí está el marcador: si Selfridge habla, es la versión de 2022 sobre el montaje teatral. Ninguna de las dos ampliaciones de Cameron está en la plataforma.

El formato pesa aquí más que en casi cualquier otra película

Dos detalles técnicos cambian la experiencia de verdad. El primero es la relación de aspecto: la película se terminó en dos versiones, 1,78:1 para pantallas anchas y 2,39:1 para salas de pantalla alta, y todas las ediciones domésticas usan la primera. No es un recorte: es el encuadre pensado para llenar la altura, y en un televisor moderno significa imagen a pantalla completa, sin bandas. Es de las poquísimas superproducciones de su época que se ven así.

El segundo es el brillo. El máster original se graduó contra el techo de los proyectores 3D de 2009, que perdían muchísima luz. La remasterización de 2022 en 4K HDR corrige eso, y con ello los interiores del Infierno y las escenas nocturnas del bosque dejan de ser una mancha. En disco, la edición de coleccionista publicada el 19 de diciembre de 2023 recoge los tres montajes en un mismo disco 4K con ramificación y Dolby Vision; el mismo día salió una edición 3D en Blu-ray con el montaje teatral remasterizado, que es hoy la vía razonable para verla con gafas en casa.

Lo que ninguna edición doméstica trae es el experimento de velocidad. En salas, la copia de 2022 se proyectó con TrueCut Motion, de Pixelworks, generando fotogramas intermedios a 48 imágenes por segundo en algunos planos de acción. Como en casa la película sigue a 24, conviene desactivar el suavizado de movimiento del televisor: la interpolación automática hace justo lo contrario de lo que hizo Cameron, que la aplicó plano a plano y no a los diálogos.

Qué mirar mientras la ves

Dos cosas envejecen mejor de lo que se recuerda. Una es la cámara. Cameron y Vince Pace desarrollaron el sistema Fusion, y con la simulcam el operador veía en el visor a los na'vi ya integrados en el decorado real mientras rodaba. Por eso los planos de Pandora se mueven como planos rodados —con reencuadres, con titubeos, con foco que corrige— y no como animación pulida. Presta atención a cuánto se equivoca la cámara a propósito.

La otra es el idioma. Cameron contrató en 2005 al lingüista Paul Frommer, de la USC, cuando el proyecto todavía se llamaba internamente «880», y le pidió una lengua completa, con morfología y sintaxis, no un decorado sonoro. En el estreno el na'vi tenía cerca de mil palabras. Se nota en la interpretación: Zoe Saldaña no está recitando fonemas, está conjugando.

Y luego, las secuelas

El orden es el de estreno y no admite atajos: El sentido del agua (2022) y Fuego y ceniza (2025), esta última de 197 minutos, estrenada el 19 de diciembre y con 1.490 millones de dólares recaudados. La segunda parte fue donde Cameron sí llevó la velocidad variable a la copia final —48 imágenes por segundo en el agua y en el vuelo, 24 en las conversaciones— y donde el 3D dejó de ser un añadido para convertirse en el modo por defecto de rodaje.

La ruta corta: la primera vez, el montaje teatral, en 1,78:1 y con la remasterización de 2022. La segunda, la edición especial de 171 minutos, por Tsu'tey. El extendido de 178, solo si te interesa ver a un director descartando sus propias buenas ideas.