En el año 627, un escriba de la corte de la emperatriz Suiko anotó que en la provincia de Mutsu un mujina se había convertido en persona y se había puesto a cantar. Nadie explicó la canción. Doce siglos después, ese apunte administrativo es el antepasado documental de un mapache gigante encerrado en una tetera. Lo que sigue son cinco fichas: la criatura tal como la describen los textos antiguos, y qué le pasó al cruzar hacia el manga.
El Final: Naruto, la película —dirigida por Tsuneo Kobayashi para Studio Pierrot, estrenada en Japón en diciembre de 2014 y programada en salas españolas los días 2, 3, 4 y 7 de octubre de 2026— es la primera película de la franquicia integrada oficialmente en el canon. Llegó a los cines japoneses con el manga cerrado apenas unas semanas antes. Es, por tanto, un buen momento para abrir el cajón donde Masashi Kishimoto llevaba quince años metiendo la mano.
Porque el bestiario de Naruto no es invención: es catálogo. Las bestias con cola son yōkai documentados, con fecha de primera aparición escrita, con descripciones físicas contradictorias entre provincias y con una historia de mutaciones que el manga continúa en lugar de interrumpir. Cinco fichas, mismo formato en todas.
Kitsune 狐
- Consta por primera vez en
- Nihon Ryōiki, compilación de milagros budistas reunida por el monje Kyōkai hacia el año 822. El relato se titula, sin adornos, «Sobre tomar a una zorra por esposa y engendrar un hijo».
- Aspecto según la fuente
- Ninguno. La zorra aparece como mujer y no se la describe. Sólo recupera forma animal cuando el perro de la casa la ataca.
- Lo que hace
- Se casa con un tal Ono, de la provincia de Mino, le da un hijo y huye al ser descubierta. Él le pide que vuelva a dormir cada noche: ki-tsu-ne, «ven y duerme». El texto usa ese ruego como etimología de la palabra «zorro» —etimología popular, no filológica: los lingüistas apuntan más bien a una transcripción del ladrido
- Ficha en el manga
- Diluida en el sistema entero. La transformación, la posesión y el pacto con un humano son la mecánica base de los jinchūriki.
- Conexión que no suele hacerse
- El zorro nunca fue una deidad, sino el mensajero de Inari. Su santuario cabecera, Fushimi Inari, se fundó en 711 por el clan Hata, un linaje inmigrado de la península coreana, y hoy encabeza más de 30.000 santuarios Inari repartidos por Japón. El animal más asociado a la identidad japonesa entró en el país con una familia de fuera.
Kyūbi no kitsune 九尾の狐
- Consta por primera vez en
- El Shan Hai Jing chino, en el pasaje del monte Qingqiu. No es japonés y no es antiguo en Japón: es importado.
- Aspecto según la fuente
- Un zorro con nueve colas cuya voz es la de un niño de pecho. Come seres humanos. Quien come su carne queda inmune al veneno de los insectos.
- Lo que hace
- Devorar. La lectura amable —que su aparición anuncia tiempos de paz— es un añadido posterior: un comentario de época Jin oriental convierte al caníbal en presagio auspicioso. El monstruo original no se corrigió, se reinterpretó.
- Ficha en el manga
- Kurama, la novena bestia. Pasó casi toda la serie sin nombre propio, sólo como «el Nueve Colas». Cuando por fin lo tuvo, apuntaba al monte Kurama, morada de Sōjōbō, el rey de los tengu que enseñó esgrima a Minamoto no Yoshitsune: un topónimo de otro bestiario, injertado en el zorro.
- Conexión que no suele hacerse
- La rama japonesa culmina en Tamamo-no-Mae, cortesana que intentó matar al emperador Toba en el siglo XII y cuyo cadáver se petrificó en la Sesshōseki de Nasu, la «piedra asesina». El 5 de marzo de 2022 la prensa japonesa informó de que la roca se había partido en dos; las autoridades lo atribuyeron a una grieta previa y a ciclos de hielo y deshielo. El 26 de marzo se ofició igualmente un rito de apaciguamiento. La rama coreana produjo al gumiho, que se distingue del kitsune en algo concreto: casi nunca es ambiguo, y come hígados.
Tanuki 狸
- Consta por primera vez en
- Nihon Shoki, entrada del año 35 de la emperatriz Suiko (627): en Mutsu, un mujina se transformó en persona y cantó. La crónica no aclara si «mujina» es tejón, perro mapache o cualquier otra cosa peluda; los textos clásicos confunden los tres sin remordimiento.
- Aspecto según la fuente
- Irrelevante por definición: su rasgo es no tener forma fija.
- Lo que hace
- Suplantar. La versión más célebre es la de Bunbuku Chagama, en el templo Morin-ji de Tatebayashi (Gunma), fundado en 1426: un viejo monje llamado Shukaku sirvió durante años al abad Gesshū Shūchō y produjo en una ceremonia de 1570 una tetera inagotable, antes de revelarse como tanuki y marcharse.
- Ficha en el manga
- Shukaku, la primera bestia con cola, sellada en una tetera. Mismo nombre que el monje de Morin-ji —守鶴, «el que guarda la grulla»— y mismo recipiente. No es un guiño: es una cita literal, y de las que casi nadie caza.
- Conexión que no suele hacerse
- La estatuilla panzuda de las tabernas es reciente. La cerámica de Shigaraki alcanzó fama nacional tras la visita del emperador Shōwa en 1951, que le dedicó un poema, y sus «ocho atributos auspiciosos» —desde el sombrero contra el infortunio hasta la libreta de cuentas— se fijaron en 1952. En el camino de acceso a Morin-ji hay veintiuna de esas figuras: publicidad de posguerra montando guardia sobre una leyenda del siglo XVI.
Kappa 河童
- Consta por primera vez en
- Como entrada de enciclopedia, en la Wakan Sansai Zue de Terajima Ryōan, compilada hacia 1712, donde figura con el nombre kawatarō, «el chaval del río».
- Aspecto según la fuente
- Un mono peludo, no el anfibio verde de los souvenirs. Brazos extensibles. El plato de agua en la coronilla —su punto débil— es rasgo de tradición oral, no de la lámina.
- Lo que hace
- Robar calabazas, berenjenas y grano de los campos; alargar el brazo para atraer bueyes y caballos y vaciarles la sangre por los cuartos traseros; y, en la parte que los libros infantiles omiten, extraer el shirikodama, una bolita que aloja el alma y se guarda dentro del ano. Su afición al pepino procede de la costumbre real de ofrecer la primera fruta de temporada a las deidades del agua.
- Ficha en el manga
- Ausente, y la ausencia es el dato. El hueco del monstruo acuático lo ocupa Isobu, la bestia de tres colas: tortuga de caparazón cangrejil cuyo nombre significa «el que roza la orilla» y adapta al isonade, un yōkai marino. Kishimoto eligió el depredador de barcos y dejó fuera al ladrón de pepinos. Un yōkai que lucha a sumo y pierde si inclina la cabeza no encaja en un shōnen de guerra.
- Conexión que no suele hacerse
- El kappa entró en el canon moderno por vía académica: el Tōno Monogatari que Yanagita Kunio publicó en 1910 a partir de los relatos recogidos por Sasaki Kizen le dio peso etnográfico. En las versiones de Tōno, además, el kappa es rojo.
Shinigami 死神
- Consta por primera vez en
- El teatro de marionetas del Edo. La palabra no existe en la literatura clásica japonesa: aparece en el ningyō jōruri del siglo XVIII, y su registro más citado es Los amantes suicidas de Amijima, de Chikamatsu Monzaemon, de 1721.
- Aspecto según la fuente
- Al principio, ninguno: es una fuerza que empuja a dos amantes al doble suicidio, no un personaje. La figura demacrada al pie de la cama del moribundo llega después, en compilaciones como el Ehon Hyaku Monogatari de 1841.
- Lo que hace
- Poseer, arrastrar, cobrar. Hay lecturas que ni siquiera lo tratan como entidad, sino como metáfora de lo poco que dura una vida; incluso se ha discutido si Chikamatsu creía en algo parecido a un dios de la muerte.
- Ficha en el manga
- El Shiki Fūjin, el sello del dios de la muerte, atribuido al clan Uzumaki: convoca a la criatura para que devore el alma del enemigo y también la de quien invoca. La técnica cuesta la vida al usuario. Sin negociación, sin trampa posible.
- Conexión que no suele hacerse
- Es el único de los cinco que no viene del folclore rural, sino de la taquilla. Nació en un escenario comercial, para vender entradas a una obra sobre amantes condenados, y en el manga vuelve a lo mismo que hacía en 1721: cerrar la historia matando a quien la invoca.
Repasadas las cinco fichas, el patrón salta: ninguna criatura llegó intacta y ninguna llegó una sola vez. El zorro chino se hizo cortesana japonesa y luego devoradora de hígados en Corea; el mujina cantor de 627 acabó vendiendo sake en la puerta de las tabernas; el mono de río de 1712 se volvió verde por el camino. Kishimoto no cerró esa cadena, añadió un eslabón más. Y como todos esos textos e ilustraciones llevan siglos en dominio público —las láminas de la Wakan Sansai Zue, los rollos de yōkai del Edo, los grabados del Shan Hai Jing—, la cadena sigue abierta para cualquiera: es de ahí, y no de un fotograma del anime, de donde sacamos las camisetas que dibujamos en RELIC. La fuente es libre; lo que se hace con ella, no tanto.
La source, dans un musée
The Metropolitan Museum of Art · domaine public · fiche
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