Dos libros islandeses y un obispo con suerte
Casi todo lo que el cine llama «mitología nórdica» sale de dos libros escritos en Islandia en el siglo XIII, cuando la isla llevaba ya doscientos años cristianizada. El primero tiene autor: Snorri Sturluson (c. 1179-1241), jurista, poeta y dos veces portavoz de la ley del Alþingi. Hacia 1220 compuso la Edda prosaica como manual técnico para poetas jóvenes —Gylfaginning, Skáldskaparmál y Háttatal—: si un escaldo llamaba al oro «el llanto de Freyja», hacía falta saber por qué. Snorri salvó la mitología casi de rebote, por motivos de oficio. Lo asesinaron en su casa de Reykholt el 23 de septiembre de 1241, por orden del rey de Noruega.
El segundo no tiene autor. El Codex Regius (GKS 2365 4to) son 45 hojas de pergamino copiadas en la década de 1270 con 31 poemas anónimos que se consideran bastante más antiguos: la Edda poética. Apareció en 1643 en manos de Brynjólfur Sveinsson, obispo de Skálholt, que en 1662 se lo regaló a Federico III de Dinamarca; de ahí lo de «regius». Volvió a Islandia el 21 de abril de 1971 a bordo del buque danés Vædderen, con el puerto de Reikiavik lleno de gente y el país entero pegado a la radio. Al manuscrito le faltan ocho hojas arrancadas entre los siglos XIII y XVII: la «gran laguna», que se llevó por delante casi entero el poema largo de Sigurd. De unas 250 estrofas quedan 22.
El inventario: martillos cortos y cuerdas imposibles
La gracia de estos textos es que son concretos. No hablan del «poder del trueno»: describen piezas, con sus defectos de fábrica.
- Mjölnir tiene el mango corto y feo, y el texto explica por qué. En Skáldskaparmál, mientras los enanos Brokkr y Eitri lo forjan, Loki convertido en mosca le muerde el párpado al que da al fuelle; el enano se lleva la mano a la cara, el fuelle se para un instante y el martillo sale con el mango demasiado corto. La tara es parte del objeto.
- Gleipnir, la atadura del lobo Fenrir, está hecha de seis cosas que no existen: el ruido de las pisadas de un gato, la barba de una mujer, las raíces de la montaña, los tendones de un oso, el aliento de un pez y la saliva de un pájaro. Por eso no hay nada que romper. A Týr le cuesta una mano.
- Draupnir, el anillo de Odín, gotea ocho anillos idénticos cada nueve noches.
- Yggdrasil no es un árbol decorativo: tiene inquilinos. Un águila en la copa, el dragón Níðhöggr royendo la raíz, cuatro ciervos comiéndose las ramas y una ardilla, Ratatoskr, que sube y baja el tronco llevando los insultos de uno a otro.
- Naglfar, el barco que zarpa el día del Ragnarök, está construido con las uñas de los muertos.
Hay además soporte visual anterior a los libros. La piedra figurada de Tjängvide (Gotland, siglo VIII) ya muestra un jinete sobre un caballo de ocho patas y una mujer que le ofrece un cuerno para beber; una hilera de valknuts separa esa escena del barco de vela que ocupa la mitad inferior. Y los cuervos: en la estrofa 20 del Grímnismál, Odín confiesa que teme que Hugin (Pensamiento) no vuelva, pero que teme todavía más por Munin (Memoria).
Lo que parece vikingo y se inventó anteayer
Dos de los símbolos más estampados del imaginario vikingo son modernos. Conviene saberlo antes de ponerlos en una camiseta.
El casco con cuernos nació en un teatro. Carl Emil Doepler (1824-1905) firmó el vestuario del estreno de El anillo del nibelungo de Wagner en Bayreuth, en 1876, y coronó a los personajes con cuernos y alas para darles aire arcaico. De la ópera saltó a la ilustración, de ahí al libro de texto y del libro de texto a todo lo demás. En siglo y medio de excavaciones escandinavas no ha aparecido un solo casco vikingo con cuernos: eran capacetes de hierro lisos, a veces con nasal o con refuerzo alrededor de los ojos.
El vegvísir, la «brújula vikinga» de ocho brazos, aparece documentado por primera vez en el manuscrito Huld (ÍB 383 4to), que Geir Vigfússon copió en Akureyri en 1860. Ochocientos años después del final de la era vikinga. Es un signo mágico islandés tardío, y muy bonito, pero no sale de la Edda ni de ningún barco.
Del pergamino a la sala de cine
El cine entra en este material por tres puertas distintas.
La de Marvel es la más ancha y la más libre. Thor (2011, Kenneth Branagh) convierte Asgard en reino de ciencia ficción y el Bifröst en un puente-teletransportador; Thor: El mundo oscuro (2013), Thor: Ragnarok (2017, Taika Waititi) y Thor: Love and Thunder (2022) siguen esa vía. La tercera recoge los nombres —Hela, Fenris, Surtur, el incendio de Asgard— y reordena los parentescos: en Gylfaginning, Hel y Fenrir son hija e hijo de Loki, no jefa y perro de presa.
La segunda puerta es arqueológica. El hombre del norte (2022) la lleva al límite: Robert Eggers escribió el guion con el poeta islandés Sjón, sacó la trama de la leyenda de Amleth que cuenta Saxo Gramático en la Gesta Danorum (h. 1200) —la misma que siglos después daría el Hamlet de Shakespeare— y rodó las visiones del árbol de los reyes y el robo de la espada Draugr dentro de un túmulo, con su muerto levantándose a defenderla. Vikingos (2013-2020), de Michael Hirst, arranca de la Ragnars saga loðbrókar y del mismo Saxo.
La tercera es la escandinava de andar por casa. Valhalla (2019, Fenar Ahmad) rescata a Þjálfi y Röskva, los dos críos que en la Edda de Snorri acaban de criados de Thor por partirle un hueso a una de sus cabras. Y la serie noruega Ragnarok (2020-2023) planta el fin del mundo en un pueblo que se llama, con toda la intención, Edda.
Gandalf estaba en una lista de enanos
La Völuspá, el poema que abre el Codex Regius, tiene un tramo que los editores llaman Dvergatal: un catálogo de nombres de enanos, estrofas 10 a 16. Ahí están Þorinn, Dvalinn, Bifurr, Bǫfurr, Bǫmburr, Nóri, Dáinn, Durinn, Eikinskjaldi —«escudo de roble»— y, en la misma lista, Gandálfr.
De ese pasaje sacó Tolkien los nombres de los trece enanos de El hobbit, el apodo de Thorin Escudo de Roble y el nombre de su mago. Gandalf es un nombre de enano de un poema islandés copiado en el siglo XIII por alguien de quien no sabemos nada. Los rótulos de las seis películas de Peter Jackson vienen, en línea recta, de siete estrofas de la Edda poética.


















