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Kollektion

Baker Street, 221B

Cuatro novelas y 56 relatos publicados entre 1887 y 1927, y encima de ellos una imagen que Conan Doyle nunca escribió: el gorro con orejeras, la capa, la pipa curva. Casi todo lo que reconoces de Sherlock Holmes lo pusieron un ilustrador del Strand y un actor de Broadway, y de ahí se copió al cine durante ciento veinticinco años. Esta es la cantera de la que salen los diseños de la colección.

221B Baker Street · la lupa · la pipa · el sabueso de los Baskerville · las cataratas de Reichenbach · silueta victoriana

Urheber
Arthur Conan Doyle (1859-1930), con las ilustraciones de Sidney Paget (1860-1908)
Zeit
1887-1927
Zugehörige Werke
7

Los ultimos relatos de Doyle salieron de dominio público en EEUU en 2023: ya es libre. Evita rasgos exclusivos de adaptaciones modernas.

Was in dieser Kollektion zu sehen ist

El material visual está en dos capas. La de Sidney Paget da la silueta: gorra de caza con orejeras, capa Inverness, la lupa, el perfil afilado; la de William Gillette añade la pipa de calabaza colgante. Por debajo, el canon deja objetos mucho más raros y concretos: una babucha persa llena de tabaco, la correspondencia clavada con una navaja en la repisa de la chimenea, unas iniciales «V. R.» hechas a balazos en la pared, un Stradivarius comprado por 55 chelines, una jeringuilla, un sabueso con el hocico untado de fósforo.

Veinticinco libras por un detective

Arthur Conan Doyle tenía 27 años y una consulta médica en Southsea a la que no iba casi nadie cuando vendió Estudio en escarlata a Ward, Lock & Co. Le ofrecieron 25 libras por todos los derechos, sin porcentaje, a cambio de publicarlo al año siguiente; él pidió royalties y no los consiguió. La novela salió el 21 de noviembre de 1887 en el Beeton's Christmas Annual y no pasó nada.

Lo que cambió el asunto fue el formato. En julio de 1891 The Strand Magazine empezó a publicar relatos sueltos con los mismos dos protagonistas, y Holmes se convirtió en una cita mensual. Doyle acabó tan harto de él que lo tiró por las cataratas de Reichenbach en 1893 y estuvo casi diez años sin resucitarlo. La huelga la rompió una partida de golf: en marzo de 1901, de vacaciones en Norfolk con el periodista Bertram Fletcher Robinson, escuchó las leyendas de perros fantasma que su amigo había oído de niño en Devon. De ahí salió El sabueso de los Baskerville, serializado en el Strand entre agosto de 1901 y abril de 1902 y ambientado antes de Reichenbach, para no dar del todo el brazo a torcer. El canon se cierra en 1927.

El gorro lo dibujó otro

La silueta que reconoce todo el mundo no la escribió Doyle. La dibujó Sidney Paget. Durante un siglo se contó que había llegado al encargo por una carta mal entregada: que en el Strand querían a su hermano Walter, también ilustrador, y que el sobre acabó en manos de Sidney; un trabajo publicado en 2019 en el Baker Street Journal repasó la historia y no encontró ninguna prueba a favor y sí bastantes en contra. Lo seguro es lo otro: ilustró una novela y 37 relatos hasta que murió en 1908, a los 47 años.

En «El misterio del valle de Boscombe» (Strand, octubre de 1891) le puso a Holmes una gorra de caza con orejeras y una capa Inverness, ropa de campo que el texto no menciona. Funcionó tan bien que el propio Doyle cedió: en «Estrella de Plata» (1892) escribió que Watson le veía «la cara afilada y ávida enmarcada en su gorra de viaje con orejeras». La palabra deerstalker no aparece ni una sola vez en las sesenta historias.

La otra mitad del uniforme es americana y viene del teatro. William Gillette estrenó su obra Sherlock Holmes en Buffalo en octubre de 1899, la llevó al Garrick de Nueva York el 6 de noviembre y acabó representándola unas 1.300 veces. Adoptó una pipa curva por un motivo práctico: con la cazoleta colgando podía sujetarla con los dientes sin que se le moviera mientras decía sus frases. De su obra sale también la fórmula: el guion dice «Elementary, my dear fellow», y de ahí acabó saliendo el «elemental, querido Watson» que no está en ninguna de las sesenta historias y que popularizaron las películas de Rathbone. Cuando Collier's encargó en 1903 las ilustraciones de El regreso de Sherlock Holmes, Frederic Dorr Steele copió el perfil de Gillette sin disimulo. En Estados Unidos, la cara de Holmes es la de un actor.

El inventario de la habitación

Como cantera de diseño, lo bueno del canon no son los símbolos: son los trastos. El arranque de «El ritual de los Musgrave» (1893) es una lista de manías domésticas.

Guardaba los puros en el cubo del carbón, el tabaco en la punta de una babucha persa y la correspondencia sin contestar clavada con una navaja en el centro mismo de la repisa de la chimenea.

Unas líneas más abajo, Watson cuenta que Holmes se sentaba en el sillón con su revólver de gatillo fino y cien cartuchos Boxer para decorar la pared de enfrente con unas «V. R.» patrióticas hechas a balazos. El violín es un Stradivarius que le compró por 55 chelines a un prendero de Tottenham Court Road y que valía al menos quinientas guineas («La caja de cartón», 1893). El signo de los cuatro (1890) abre con la jeringuilla y la solución de cocaína al siete por ciento. Y el sabueso de Dartmoor es, cuando se enciende la luz, un perro enorme con el hocico untado de fósforo.

De la mirilla de feria a Cumberbatch

Holmes llegó al cine antes que casi nadie. Sherlock Holmes Baffled se rodó en abril de 1900 en la azotea de la American Mutoscope and Biograph, en Broadway, con Arthur Marvin a la cámara: treinta segundos en los que un ladrón que aparece y desaparece le roba un saco al detective, pensados para verse por una mirilla en máquinas de feria. Se dio por perdida hasta que en 1968 apareció una copia en papel.

Después vienen tres etapas que se distinguen a simple vista. Eille Norwood —de nombre real Anthony Edward Brett— hizo 47 películas mudas para Stoll entre 1921 y 1923: sigue siendo el récord de apariciones de un actor en el papel, y a Doyle le encantó. Basil Rathbone y Nigel Bruce hicieron catorce entre 1939 y 1946, y el corte se ve: las dos primeras son de la Fox, con dinero y decorado victoriano (El perro de los Baskerville, 1939); las doce siguientes son de Universal, serie B, y trasladan a Holmes al presente de la guerra para que cace espías nazis en Sherlock Holmes and the Voice of Terror (1942) y las dos que vinieron detrás. Granada Television rodó 41 episodios entre 1984 y 1994 con Jeremy Brett, una Baker Street levantada a tamaño real en Manchester y la manía de respetar el texto.

De ahí en adelante el juego es mover la pieza: Billy Wilder desmontándolo en La vida privada de Sherlock Holmes (1970), Guy Ritchie convirtiéndolo en boxeador con Robert Downey Jr. (2009), Moffat y Gatiss dándole un móvil en Sherlock (2010), Elementary (2012) llevándoselo a Nueva York con una Joan Watson, Enola Holmes (2020) dándole una hermana. En 2012 Guinness le reconoció el récord de personaje literario humano más veces llevado a la pantalla: 254 versiones y más de 75 actores, 48 por delante de Hamlet. Solo le gana Drácula, que no cuenta como humano.

El caballero de la vidriera

En 1985, Barry Levinson rodó El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes), la que imagina a Holmes y Watson adolescentes en un internado. Fue un fracaso en la taquilla estadounidense y aún así es una fecha en la historia del cine: contiene el primer personaje íntegramente generado por ordenador de un largometraje. Un caballero armado sale de una vidriera y ataca a un sacerdote.

Son siete planos, menos de un minuto en pantalla, que costaron seis meses al Graphics Group de Lucasfilm —Ed Catmull, Alvy Ray Smith, John Lasseter—, el equipo que Steve Jobs compró poco después y que pasó a llamarse Pixar. Partieron de una pintura al acrílico de Chris Evans, escaneada al sistema Pixar de Lucasfilm: la primera pintura mate digital del cine. Antes de Woody y de Buzz, lo primero que animó Pixar fue un vitral persiguiendo a Sherlock Holmes.

Woher die Motive stammen

Man with a Magnifying Glass
Man with a Magnifying Glass · Rembrandt (Rembrandt van Rijn) · early 1660s Katalogseite
Chimera (Bixie) (a); magnifying glass (b)
Chimera (Bixie) (a); magnifying glass (b) · 1st century (a); 20th century (b) Katalogseite
The Magnifying Glass
The Magnifying Glass · Toriyama Sekien · ca. 1775 Katalogseite
A Londoner's London
A Londoner's London · Whitten, Wilfred Katalogseite
Famous houses and literary shrines of London
Famous houses and literary shrines of London · Adcock, Arthur St. John, 1864-1930 Adcock, Frederick, illus Katalogseite
Mid-Victorian memories
Mid-Victorian memories · Francillon, R. E. (Robert Edward), 1841-1919 Katalogseite
Mid-Victorian memories
Mid-Victorian memories · Francillon, R. E. (Robert Edward), 1841-1919 Katalogseite
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The London Gazette 27268 · The London Gazette · 1901-01-22 Katalogseite
The London Gazette 27281
The London Gazette 27281 · The London Gazette · 1901-02-05 Katalogseite
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The Victorian naturalist · Arthur Henry Shakespeare Lucas / Francis George Allman Barnard Katalogseite
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The Victorian naturalist · Arthur Henry Shakespeare Lucas / Francis George Allman Barnard Katalogseite
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Zum Lesen

Werke aus dieser Quelle

Warum das erlaubt ist

Conan Doyle murió el 7 de julio de 1930 en Crowborough, Sussex. En España se aplica el plazo largo de la ley de 1879, que la ley vigente mantiene para quien falleció antes del 7 de diciembre de 1987: ochenta años desde la muerte del autor. Doyle entró en dominio público en España el 1 de enero de 2011. En el resto de la Unión Europea y en el Reino Unido, con el plazo general de setenta años, es libre desde el 1 de enero de 2001. Las ilustraciones de Sidney Paget van por delante: murió en 1908, así que son de dominio público en España desde 1989 y en el resto de Europa desde 1979. Estados Unidos fue el último en soltar el personaje, porque allí el plazo se contaba por fecha de publicación: en 2014 el juez Richard Posner resolvió en «Klinger contra Conan Doyle Estate» que los cincuenta relatos y novelas ya vencidos eran libres y que un personaje no sigue protegido por el hecho de aparecer en textos posteriores; los diez últimos relatos, publicados entre 1923 y 1927, fueron cayendo hasta que el 1 de enero de 2023 se agotó el último. Lo que sigue siendo de alguien es cada versión concreta: el guion de Guy Ritchie, la cara de Jeremy Brett, la música de Sherlock, el cartel de una película. Nada de eso se toca. El material de partida sí es de todos.

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