Hitchcock rodó el asesinato más famoso del cine en la semana en que Hollywood cerraba por Navidad, y quedó todo anotado: fechas, sueldos, tomas descartadas y correspondencia con la censura. Aquí están las once cifras que sostienen esos cuarenta y cinco segundos, incluida la más repetida de todas, que probablemente no es exacta.
La semana del 17 al 23 de diciembre de 1959, mientras medio Hollywood se despedía hasta enero, un equipo de televisión desmontaba y volvía a montar las paredes de un cuarto de baño en Revue Studios, el plató donde se rodaba Alfred Hitchcock presenta. De ahí salió la secuencia que se cita más y se cuenta peor. Conviene mirarla como la miraba su director: como una partida contable.
78 emplazamientos
Es la cifra canónica, la que da título al documental de Alexandre O. Philippe 78/52 (2017): setenta y ocho posiciones distintas de cámara. La clave física está en el decorado: el cubículo de la ducha se construyó con paredes desmontables, de modo que cualquiera de los cuatro lados podía retirarse para meter el objetivo. Casi toda la película se rodó con ópticas de 50 mm sobre negativo de 35 mm, la focal que más se parece al ojo humano; en la ducha esa neutralidad se usa al revés, para que el espectador no pueda situarse nunca en un punto de vista estable.
52 cortes, o 60, o 70
Aquí empieza el problema aritmético. El estudioso Philip J. Skerry, que dedicó dos libros a la secuencia, contó 60 planos separados. El propio Hitchcock le dijo a Truffaut que fueron «setenta emplazamientos para cuarenta y cinco segundos de metraje». Y la cifra de 52 cortes es la que fijó el documental medio siglo después.
No se contradicen: miden cosas distintas. Un emplazamiento no es un plano —de una misma posición salen varias tomas usables— y el recuento de cortes depende de dónde se decida que empieza y acaba la escena: ¿en el momento en que Marion entra en el baño, en el primer acorde de las cuerdas, en la silueta tras la cortina? La escena completa dura unos tres minutos; el asesinato, cuarenta y cinco segundos. Casi todo el mito numérico de Psicosis nace de mezclar esas dos duraciones.
48 dibujos
Saul Bass, contratado para los títulos de crédito, entregó 48 viñetas de storyboard con casi todo lo que acabaría en pantalla: el agresor como silueta, los primeros planos del cuchillo, la cortina arrancada, la alcachofa vista desde abajo, el brazo extendido y la transición del desagüe al ojo. Bass insinuó durante años que había dirigido la secuencia. Janet Leigh lo desmintió sin diplomacia:
«Estuve en esa ducha siete días y, créanme, Alfred Hitchcock estuvo pegado a su cámara en cada uno de aquellos setenta y tantos planos.»
7 días
Siete jornadas para cuarenta y cinco segundos. El rodaje principal fue del 30 de noviembre de 1959 al 1 de febrero de 1960, con retomas el 15 de febrero y el 1 de marzo. Que una semana entera se fuera en un solo asesinato, en una producción deliberadamente barata y con ritmo de televisión, es la decisión industrial que explica la película entera: Hitchcock le contó a Truffaut que hizo Psicosis básicamente por esto, «el asesinato en la bañera, llegando de la nada».
26 tomas
El plano que sale del desagüe y termina en el ojo de Marion exigió 26 tomas, todas destruidas menos una. En la única aprovechable, Leigh respiró: el montador George Tomasini tapó el desliz cortando a la alcachofa. Ese mismo montaje incluye trucos de cuatro o cinco fotogramas suprimidos para fabricar la sensación de impacto contra el azulejo, una gramática que en 1960 no existía en el cine comercial.
1 contacto
La frase de manual dice que el cuchillo no toca nunca la carne. El análisis fotograma a fotograma encuentra una excepción: un plano rodado marcha atrás, con la sangre ya colocada en la punta de la hoja apoyada sobre el vientre de la actriz, en el que la hoja parece entrar. Uno entre decenas. Lo demás es sonido: cuchillo contra melón casaba, elegido tras probar varias frutas, intercalado con carne de solomillo. Y la sangre es sirope de chocolate rebajado con agua —Hershey's en la documentación de Stephen Rebello, aunque la leyenda repite la marca Bosco—, porque en blanco y negro tenía mejor densidad que la sangre falsa de rodaje.
50 cuerdas y 34.501 dólares
Bernard Herrmann escribió la partitura solo para cuerda: 14 violines primeros, 12 segundos, 10 violas, 8 violonchelos y 6 contrabajos. Cincuenta músicos, ni un metal, ni una madera. Hitchcock había pedido expresamente que la ducha fuera muda; Herrmann compuso el número igualmente, se lo puso, y el director cedió. Lo pagó: le casi dobló el sueldo rebajado que el compositor había aceptado, hasta los 34.501 dólares que suelen citarse, para dejarlo cerca de su tarifa habitual. Es probablemente la mejor inversión unitaria de la película.
400 dólares a la semana
Marli Renfro, modelo de 21 años y portada de Playboy en septiembre de 1960, cobró unos 400 dólares semanales por doblar a Janet Leigh en los planos de cuerpo. Leigh negó durante décadas que hubiera doble. Renfro lo resumió mejor que ningún biógrafo: «nuestros cuerpos eran muy parecidos, por eso me contrataron». La cifra sitúa la escena en su escala real: el plano más famoso del cine se sostiene sobre una contratación de figuración.
13 días de censura
La versión romántica dice que la Production Code Administration exigió eliminar los desnudos, que Hitchcock reenvió el mismo copión sin tocar un fotograma y que los censores dieron el visto bueno. La parte comprobable es más prosaica y más interesante: el 19 de febrero de 1960 la PCA denegó el sello por desnudo, contenido sexual y violencia; el 3 de marzo lo concedió «sobre las escenas revisadas tal como fueron examinadas». Trece días. El detalle revelador es que tres de los cinco censores juraron haber visto un desnudo y dos no: a esa velocidad de montaje, el ojo rellena lo que no está. Irlanda, menos impresionable, pidió recortar 47 pies de película.
806.947 dólares
Paramount no quiso financiarla. Hitchcock la produjo con su propia Shamley Productions y renunció a su sueldo de director a cambio del negativo.
| Concepto | Cifra |
|---|---|
| Presupuesto de la película | 806.947 dólares |
| Sueldo al que renunció Hitchcock | 250.000 dólares |
| Participación que obtuvo en el negativo | 60 % |
| Caché de Janet Leigh | 25.000 dólares (un cuarto de lo habitual) |
| Caché de Anthony Perkins | 40.000 dólares |
| Alquileres en Norteamérica | 9,1 millones de dólares |
| Recaudación mundial acumulada | unos 50 millones de dólares |
Se estrenó el 16 de junio de 1960 en dos salas de Nueva York, el DeMille y el Baronet, con la norma —inédita en Estados Unidos— de no admitir a nadie una vez empezada la proyección. A la segunda semana estaba en cinco. Acabó siendo la segunda película más taquillera del año, solo por detrás de Espartaco.
150.000 acciones
La última cifra no está en la pantalla. En 1964 Hitchcock vendió a MCA los derechos de Psicosis y de Alfred Hitchcock presenta a cambio de unas 150.000 acciones de la compañía, lo que lo convirtió en su tercer accionista individual. MCA compró Universal en 1962 y su valor se disparó durante la década. La semana de rodaje más cara de su carrera terminó pagándose en papel bursátil.
Lo que no cuadra
Que las cifras no coincidan entre sí no debilita la secuencia: la explica. Setenta y ocho emplazamientos, cincuenta y dos cortes y sesenta planos son tres maneras de contar un objeto diseñado precisamente para que no puedas seguirlo. El cuadro que tapa la mirilla de Norman es Susana y los viejos, la escena bíblica de dos hombres espiando a una mujer que se baña. Hitchcock no escondió el tema en ningún sitio: lo colgó de la pared y luego fabricó cuarenta y cinco segundos en los que el espectador jura haber visto cosas que no están en el negativo. Trece días de discusión con la censura son la prueba pericial de que funcionó.