La película que hoy se cita como el techo del cine americano nació de una opción de 12.500 dólares sobre un libro sin terminar, se rodó en menos jornadas de las presupuestadas y llegó a los Oscar con una nominación menos de las que había anunciado la Academia. Esta es su historia contada como ocurrió: por fechas.
El contrato que lo decidió todo se firmó cuando el libro aún no existía. Ni personajes, ni final, ni título definitivo: solo un manuscrito a medias que se llamaba Mafia y un escritor con prisa. Todo lo que vino después —el reparto imposible, el pulso con el estudio, la palabra tachada del guion, el récord de taquilla, la estatuilla rechazada— cabe en un calendario de once años. Conviene leerlo en ese orden, porque casi todas las decisiones que parecen geniales fueron, en su momento, una fecha de entrega.
1967: una opción de 12.500 dólares
Paramount conoce el manuscrito inacabado de Mario Puzo y compra una opción por 12.500 dólares, con el compromiso de pagar 80.000 más si la novela se terminaba y llegaba a rodarse. Es la cifra clave de toda la historia: el estudio se aseguró los derechos antes de que nadie supiera si aquello valía algo. En marzo de 1967 la compañía ya había anunciado públicamente su apuesta por el libro.
Marzo de 1969: el libro se dispara y el contrato no se mueve
Sale El padrino. Aguanta 67 semanas en las listas de más vendidos y supera los nueve millones de ejemplares en dos años. Paramount tiene entre manos un fenómeno editorial atado a un precio de 1967. El estudio confirma que hará la película y fija el estreno para las navidades de 1971, un plazo que no cumplirá.
23 de marzo de 1970: un productor que entrega barato
Albert S. Ruddy es anunciado como productor. Su carta de presentación no es el prestigio: es la fama de terminar las películas por debajo de presupuesto. El 14 de abril se contrata a Puzo para adaptar su propia novela por 100.000 dólares más un porcentaje. Su primer borrador, de 150 páginas, está fechado el 10 de agosto de 1970.
28 de septiembre de 1970: el nombre que quedaba
Francis Ford Coppola firma como director: 125.000 dólares y un 6 % de la recaudación bruta de alquileres. Antes habían dicho que no, entre otros, Sergio Leone, Peter Yates, Richard Brooks, Arthur Penn, Costa-Gavras, Franklin J. Schaffner y Otto Preminger. Coppola tenía 31 años, deudas y una idea que al estudio no le gustaba: Paramount quería una historia contemporánea, barata, ambientada en los setenta; él quería una película de época. Para defenderla desmontó el libro página a página y lo pegó en un cuaderno de más de setecientas hojas, anotando al margen sinopsis, tono y trampas que evitar en cada secuencia. El presupuesto inicial rondaba los 2,5 millones de dólares; el final se situó en torno a los 6,2.
28 de enero de 1971: betún y pañuelos de papel
Se anuncia oficialmente a Marlon Brando. Para llegar ahí, Coppola se había plantado en su casa con una cámara portátil, evitando la palabra «prueba»: Brando se oscureció el pelo con betún, se rellenó las mejillas con pañuelos de papel, encendió un puro y empezó a hablar bajito. Cuando enseñaron la cinta a los ejecutivos, varios no reconocieron al actor. El papel de Michael se cerró apenas tres semanas antes del rodaje, en pleno litigio con la M-G-M por la disponibilidad de Al Pacino; el hueco que Pacino dejó en Cómo apoderarse de Nueva York lo ocupó Robert De Niro, que ya estaba fichado aquí para el pequeño papel de Paulie Gatto.
25 de febrero de 1971: la reunión que borró una palabra
Ruddy se reúne con Joe Colombo, cabeza de la Liga por los Derechos Civiles Ítaloamericanos, que llevaba meses agitando contra la película. En marzo, una rueda de prensa presenta el acuerdo como una bendición pública al rodaje. The New York Times informa de lo pactado: fuera del guion las palabras «mafia» y «cosa nostra». Cuando Gulf & Western entendió que su productor había cerrado un pacto de palabra con esa interlocución, Ruddy fue despedido y readmitido por insistencia de Coppola.
29 de marzo de 1971: el guion se fecha el mismo día que empieza el rodaje
Primer día de rodaje en Nueva York: la escena en la que Michael y Kay salen de los almacenes Best & Co. tras comprar regalos de Navidad. La secuencia de borradores explica la tensión de esas semanas:
- 10 de agosto de 1970: primer borrador, 150 páginas.
- 1 de marzo de 1971: segundo borrador, 173 páginas.
- 29 de marzo de 1971: guion definitivo, 163 páginas.
Es decir, la versión final lleva la fecha del primer día de trabajo. No se empezó a rodar con el guion cerrado: se cerró el guion mientras se empezaba a rodar.
15 de abril de 1971: un Oscar en mitad de la tormenta
A dos semanas de arrancar el rodaje, Coppola gana el Oscar al mejor guion original por Patton. Le viene bien: Robert Evans había tanteado a Elia Kazan para relevarlo y en el equipo circulaba la idea de que el director no daba la talla. Coppola despidió al montador Aram Avakian y al ayudante de dirección Steve Kestner.
«Como el padrino, despedí a gente en un ataque preventivo», resumiría él mismo años después, aunque más tarde matizó que Avakian no había conspirado contra él y lo describió como un amigo del que aprendió mucho.
Aquella gala de 1971 dejó además un precedente que la película heredaría dos años después: George C. Scott rechazó su Oscar por Patton.
12 de abril – 28 de mayo de 1971: seis semanas y media de Brando
Ese es todo el tiempo que Brando estuvo delante de la cámara. La figura que sostiene el imaginario de la película entera se rodó en poco más de mes y medio. El 5 de abril, Vic Damone había renunciado al papel de Johnny Fontane. Alrededor del 90 % del rodaje se hizo en el área de Nueva York, repartido en más de ciento veinte localizaciones.
28 de junio de 1971: Columbus Circle
Con el rodaje en marcha, Joe Colombo recibe tres disparos a bocajarro en un mitin de su propia Liga, en Columbus Circle. Sobrevivió, paralizado casi por completo, y murió años después por las secuelas. El hombre que había negociado qué palabras podían decirse en la película quedó fuera de juego antes de que terminara el rodaje.
6 de agosto de 1971: setenta y siete días
Termina la fotografía principal. Se rodó en 77 jornadas frente a las 83 presupuestadas, con la parte siciliana filmada en Savoca y Forza d'Agrò: el Corleone real se había modernizado demasiado para pasar por los años cuarenta. En septiembre hay un primer montaje bruto; en noviembre, una versión casi definitiva. El estreno navideño de 1971 ya es imposible.
14 y 24 de marzo de 1972: dos estrenos
Preestreno benéfico el día 14 en el Loew's State de Nueva York; estreno comercial en la ciudad el 15, en cinco salas; salida amplia el 24, con 316 cines al cabo de unos días. La película llegaba con más de 15 millones de dólares comprometidos por adelantado por más de cuatrocientas salas.
Verano de 1972: se come a «Lo que el viento se llevó»
Para el fin de semana del Día del Trabajo, en septiembre, la película ha recaudado unos 75 millones en Norteamérica y desbanca el récord histórico de Lo que el viento se llevó, que estaba en 72,9. Cinco años y medio después de aquella opción de 12.500 dólares.
27 de marzo de 1973: una nominación menos y una estatuilla rechazada
Antes de la gala, la Academia retira la nominación de Nino Rota a mejor banda sonora: parte del tema de amor procedía de su música para Fortunella (1958). Su hueco lo ocupó John Addison por La huella. En el Dorothy Chandler Pavilion, El padrino gana tres premios —película, actor y guion adaptado— frente a los ocho de Cabaret; Bob Fosse se lleva la dirección. Sacheen Littlefeather sube a rechazar el Oscar de Brando y es abucheada. Gordon Willis, que había inventado la penumbra en la que se mueve toda la película, ni siquiera figuraba entre los nominados a fotografía.
Noviembre de 1977: la película se reordena a sí misma
NBC emite The Godfather Saga en cuatro noches: la primera y la segunda parte fundidas en una sola narración en orden cronológico, con material inédito que no había entrado en ninguno de los dos montajes. Coppola encargó el trabajo a Barry Malkin mientras Apocalypse Now se le iba de presupuesto. La película que había hecho del salto temporal su forma de contar aceptó, cinco años después, ser puesta en fila.
Febrero de 2022: medio siglo después
Tras tres años de restauración —más de trescientas cajas de material revisadas, unas cuatro mil horas de reparación de daños y en torno a mil de etiquetado de color—, el 25 de febrero vuelve a los cines en Dolby Vision y el 22 de marzo llega la edición en 4K. Cincuenta años después, lo que se conserva con ese cuidado es, literalmente, el resultado de 77 días de trabajo.