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Casablanca

cine clasico

El final de Casablanca llegó en páginas azules el 14 de julio de 1942

19.08.2026 · Casablanca (1942) ·Michael Curtiz

La copia de trabajo de Hal Wallis, las cartas de la censura y un memorando al montador permiten fechar día a día lo que estaba escrito y lo que no cuando la cámara ya rodaba. El resultado desmonta media leyenda: lo que llevaba meses decidido era el destino de Ilsa; lo que nadie tenía era Louis.

La carpeta era naranja, llevaba mecanografiado «Mr. Wallis» en la tapa y, a lápiz, una advertencia doméstica: «Master My Copy / Only / Must Keep». Dentro había 170 páginas fechadas el 1 de junio de 1942 y, cosidas encima, tandas de páginas rosas y azules de junio y julio, más veintiséis folios mecanografiados sueltos. Cuando ese guion se fechó, el rodaje llevaba una semana en marcha. El objeto existe: se subastó en Bonhams Los Ángeles el 25 de noviembre de 2013 por 68.750 dólares con prima. Y es, junto con la correspondencia de la censura y los memorandos internos, la mejor manera de contestar a la pregunta que persigue a esta película desde hace ochenta años: ¿de verdad se rodó sin saber cómo terminaba?

«Sophisticated hokum»: el informe del lector, 11 de diciembre de 1941

El manuscrito de Everybody Comes to Rick's, de Murray Burnett y Joan Alison, entró en el departamento de guiones de Warner el 8 de diciembre de 1941, al día siguiente de Pearl Harbor. Tres días después, el analista Stephen Karnot firmó su informe. No es un documento entusiasta en el sentido literario; es un documento de tasación:

«Excelente melodrama. Ambiente colorista y de actualidad, atmósfera tensa, suspense, conflicto psicológico y físico, trama apretada, sophisticated hokum. Un valor seguro de taquilla: para Bogart, o Cagney, o Raft en un papel fuera de lo habitual.»

El manuscrito y el informe se vendieron juntos en Bonhams Nueva York el 24 de noviembre de 2014 por 106.250 dólares, de modo que sabemos qué decía el papel y qué obra tenía delante. Y esa obra ya terminaba con Rick ayudando a escapar a Laszlo y quedándose atrás, camino de la cárcel o de algo peor. Conviene fijarlo desde el principio: el gesto final no se improvisó en un semáforo. Lo que faltaba era otra cosa.

Una nota de prensa que mentía antes de que existiera una sola línea

El 31 de diciembre de 1941 Wallis cambió el título por Casablanca. En enero, Warner pagó 20.000 dólares por los derechos, la cifra más alta abonada hasta entonces por una obra no estrenada. Y el 5 de enero de 1942 el estudio colocó en prensa una nota anunciando a Ann Sheridan y Ronald Reagan como protagonistas. Aquel día no había escrita ni una línea de guion: los primeros adaptadores, Wally Kline y Aeneas MacKenzie, no se asignaron hasta cuatro días después. Al día siguiente de la nota, el propio estudio reasignó a los tres actores anunciados a otra película por «cambios en el calendario de producción».

De ahí viene el bulo de que Reagan estuvo a punto de ser Rick. El documento que sí importa es un memorando de Wallis del 14 de febrero de 1942, recogido en el catálogo del AFI, donde el reparto previsto ya es Sheridan con Bogart. La ficción publicitaria y el papeleo interno corren en paralelo desde el principio, y no dicen lo mismo.

Breen escribe a Jack Warner antes de la primera claqueta

El 19 de mayo de 1942 —el AFI fecha una objeción gemela el día 21— Joseph I. Breen, director de la Production Code Administration, escribió a Jack L. Warner sobre un guion que todavía estaba incompleto. Su preocupación no era el final, sino el capitán Renault:

«No podemos aprobar la sugerencia de que el capitán Renault tiene por costumbre seducir a las mujeres a las que concede visados.»

Un mes más tarde, con la película ya rodándose, Breen volvió a la carga por la escena del apartamento de Rick en París. Aquí la carta es casi una instrucción de puesta en escena: el material «parece contener una sugerencia de relación sexual, que sería inaceptable si llegase a la película terminada», y la solución que propone es sustituir el fundido de la página 135 por un encadenado y rodar la escena siguiente sin cama, sin sofá y sin nada que insinúe nada. La censura, en Hollywood, no tachaba: reescribía la gramática del plano. También pidió que el mayor Strasser desenfundara primero, para que el disparo de Rick fuese defensa propia y no ejecución.

1 de junio: 170 páginas y un rodaje que ya llevaba una semana

El rodaje arrancó el 25 de mayo de 1942 con el flashback de París y terminó oficialmente el 3 de agosto, todo en los platós de Burbank salvo una secuencia en el aeródromo de Van Nuys. El presupuesto aprobado, 878.000 dólares, acabó en 1.039.000.

La copia de Wallis fechada el 1 de junio es la fotografía de ese desorden: revisiones del 5 y del 13 de junio, del 16 de julio, anotaciones a lápiz de varias manos y, en los márgenes, las fechas reales en que se rodó cada escena. Howard Koch y los hermanos Epstein escribían en despachos distintos y sin verse, entregando páginas por la mañana para lo que se filmaba por la tarde. Koch dejó por escrito su desconfianza hacia el humor de los gemelos: «Al parecer ven las situaciones más en función de sus posibilidades cómicas». Julius Epstein lo resumió después con menos diplomacia: Warner tenía setenta y cinco guionistas en nómina y los setenta y cinco intentaron encontrar el final.

14 de julio: «changes in new ending»

Dentro de esa carpeta hay un encabezado que zanja el debate en las dos direcciones a la vez. Las páginas del 14 de julio de 1942 llevan escrito «changes in new ending». Es decir: a mes y medio de rodaje, el tercer acto se estaba reescribiendo. Pero también: existía ya un final anterior que esas páginas venían a modificar.

Antes incluso de la primera claqueta, Casey Robinson —contratado tres semanas para reforzar la historia de amor, sin acreditar— había escrito a Wallis que el material quedaba «preparado para un giro estupendo cuando Rick la manda en el avión con Laszlo». Sumado a la obra de partida, el memorando desactiva la versión romántica del mito, la de que nadie sabía si Ilsa se quedaba. El Código tampoco lo habría permitido: una mujer casada no abandona a un héroe de la resistencia por el dueño de un bar.

Lo que sí es cierto, y lo confirman los que estaban allí, es que nadie se lo contó a la actriz. Koch recordaba a Ingrid Bergman preguntándole a cuál de los dos hombres debía querer más y su propia respuesta: que los quisiera igual, porque no había final. De ahí la ambigüedad que la cámara recoge y que ningún guion planificó.

7 de agosto: el productor elige la última frase por escrito

Cuatro días después del final del rodaje, Wallis mandó un memorando al montador Owen Marks con dos posibilidades para el remate de Bogart:

«Louis, creo que este es el comienzo de una hermosa amistad.»
«Louis, ya podía haberme imaginado que mezclarías tu patriotismo con un poco de latrocinio.»

El memorando pide grabarlas como wild lines —sonido suelto, sin cámara— y traer a Bogart al estudio «en los próximos dos días»; Curtiz andaba intentando localizarlo. El actor volvió el 21 de agosto. La frase más citada del cine estadounidense no la escribió ninguno de los cinco guionistas que pasaron por el proyecto, no se rodó con la escena y se decidió con la película ya montada.

Lo que de verdad estuvo en el aire era Louis

Ordenados así, los papeles apuntan todos al mismo sitio. El destino de Ilsa venía dado por la obra, por el memorando de Robinson y por el propio Código. La incógnita real, la que obliga a fabricar páginas nuevas en julio y a elegir una última réplica en agosto, es el policía. En la obra de Burnett y Alison, Rick se queda solo frente a las consecuencias. En la película, alguien tiene que mirar la botella de Vichy en la papelera, decidir que no ha visto nada y decir «detengan a los sospechosos habituales». Esa deserción no estaba escrita, y sin ella la película no tiene tercer acto: solo tiene un sacrificio.

Noviembre: el desembarco y la tentación de retocar

Entre el 26 y el 28 de octubre de 1942, cuatro analistas de la Bureau of Motion Pictures de la Office of War Information —Nelson Poynter, Dorothy Jones, Marjorie Thorsch y Lillian Bergquist— vieron los 95 minutos terminados y los catalogaron con la taxonomía del organismo: tema principal «III B (Naciones Unidas – naciones conquistadas)», secundario «II C 3 (Enemigo – militar)». Su conclusión: «una película muy buena sobre el enemigo, sobre aquellos cuyas vidas ha destrozado y sobre los agentes clandestinos que lo combaten sin descanso». En la ficha, la fecha de estreno prevista seguía siendo febrero de 1943.

El 8 de noviembre los aliados desembarcaron en el norte de África. El estudio se planteó entonces añadir una escena con Rick, Renault y soldados de la Francia Libre en un barco, para ponerse al día con los titulares. No hubo manera de recuperar a Claude Rains, y la idea murió del todo cuando David O. Selznick, que había cedido a Bergman, sentenció que cambiar el final sería «un error terrible». La película se adelantó al 26 de noviembre en Nueva York, con estreno general el 23 de enero de 1943, la semana de la conferencia de Casablanca. El azar hizo el marketing; el archivo demuestra que el final ya no se tocó.

El expediente, en fechas

FechaDocumentoQué prueba
11-12-1941Informe de lectura de Stephen KarnotLa obra ya termina con Rick despidiendo a la pareja
05-01-1942Nota de prensa Sheridan/ReaganPublicidad sin guion; el bulo nace aquí
19-05-1942Carta de Breen a Jack L. WarnerLa censura llega antes que la primera claqueta
01-06-1942Guion de trabajo de Wallis, 170 páginasFechado con el rodaje ya empezado
14-07-1942Páginas «changes in new ending»Había un final previo y se estaba reescribiendo
07-08-1942Memorando de Wallis a Owen MarksLa última frase se elige tras el rodaje
26/28-10-1942Informe de la BMP (OWI)Estreno previsto aún para febrero de 1943

La leyenda dice que se rodó a ciegas. El papeleo dice algo más incómodo y más interesante: se rodó sabiendo adónde iba y sin saber cómo llegar, que es exactamente la situación en la que trabaja un estudio a pleno rendimiento en 1942. Bergman actuó sin final porque nadie consideró que fuera su problema. Y la frase que hoy resume la película entera se decidió en un memorando de dos líneas, entre dos opciones, por un hombre que no salía en los títulos de crédito como guionista.