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Colección

El desfile de los cien demonios

Casi todo lo que da miedo en el cine japonés y coreano tiene fecha, autor y edición: la mujer del pelo largo que sale del pozo, el paraguas de un solo ojo, la zorra que se convierte en mujer. Se fijó entre 1741 y 1904, en libros de estampas y en obras de teatro, y hoy se puede mirar entero sin pagar a nadie. De ahí sale esta colección.

el tigre y la urraca (minhwa coreano) · los yokai del Gazu Hyakki Yagyo (1776) · el kitsune de nueve colas · el oni y el tengu · los grabados de Hokusai y Kuniyoshi · el torii · el dokkaebi

Autoría
Toriyama Sekien, Maruyama Ōkyo, Katsushika Hokusai, Tsuruya Nanboku IV, Kawanabe Kyōsai y Lafcadio Hearn; en Corea, el monje Iryeon. Debajo de todos, tradición oral anónima.
Época
siglos XIII-XX
Obras que beben
5

Qué se ve en esta colección

Objetos domésticos con ojo y lengua: el paraguas de papel encerado a la pata coja calzado con un geta, el farol rajado del que asoma una cara, la vajilla con rencor. Fantasmas sin pies, de kimono blanco y pelo suelto, con un ojo hundido o el cuello estirado varios metros. Del lado coreano, la máscara de Cheoyong con sus peonías, la maza del dokkaebi y las nueve colas de la gumiho.

El bromista que acabó siendo el canon

En 1776, un pintor de Edo llamado Toriyama Sekien (1712-1788) publicó «Gazu Hyakki Yagyō», el desfile ilustrado de los cien demonios: tres volúmenes titulados Yin, Yang y Viento, con cincuenta y una criaturas, una por página. El kodama, el tengu, el kappa, el nekomata, la yuki-onna, el rokurokubi del cuello que se estira, el nurarihyon. Le siguieron «Konjaku gazu zoku hyakki» (1779), «Konjaku hyakki shūi» (1781) y «Gazu hyakki tsurezure bukuro» (1784).

Sekien no era demonólogo ni folclorista de campo: era pintor y poeta, y tenía guasa. Muchas de sus criaturas venían del folclore, pero otras eran chistes visuales suyos sin ningún antecedente popular. Sus traductores al inglés, Hiroko Yoda y Matt Alt, lo dicen sin rodeos en «Japandemonium Illustrated» (Dover, 2016): los libros son en buena parte sátira, y a Sekien le habría hecho gracia que hoy sean la fuente autorizada. Lo son. Cuando un yōkai aparece en un anime, casi siempre lleva la forma que le puso él.

Siete metros y medio de cacharros con rencor

Antes de la imprenta, el desfile viajaba enrollado. El «Hyakki yagyō emaki» que guarda el Shinju-an, subtemplo del Daitoku-ji de Kioto, mide 747,1 cm y está fechado en la primera mitad del siglo XVI; Guinness lo registra como la representación conservada más antigua del cortejo. La atribución tradicional a Tosa Mitsunobu se considera hoy infundada, así que es un rollo anónimo.

Lo que desfila dentro son sesenta y nueve figuras, casi todas tsukumogami: objetos de casa que al cumplir cien años despiertan. Un biwa, un koto, un zapato con cara, un paraguas. No son demonios venidos de otro mundo. Es la vajilla, y viene con rencor.

Cuando al fantasma se le borraron los pies

La forma del fantasma japonés se fija en el XVIII. En 1750, Maruyama Ōkyo (1733-1795) pinta «El fantasma de Oyuki» con todos los rasgos que hoy damos por supuestos: pelo negro suelto, kimono blanco de amortajar, manos caídas, cuerpo casi transparente y nada por debajo de la cintura. Los pies desaparecen y no vuelven.

Después llegan los nombres propios. Okiku, la criada asesinada que sale del pozo contando platos y se atasca en el nueve, se estrena como bunraku en el teatro Toyotakeza en julio de 1741. Oiwa, envenenada por su marido, vuelve con media cara hundida en julio de 1825 en el Nakamura-za de Edo, dentro de «Tōkaidō Yotsuya Kaidan», de Tsuruya Nanboku IV. Hokusai las estampa a las dos hacia 1831-32 en «Hyaku monogatari», una serie anunciada a cien láminas de la que solo se conocen cinco. El azul de Prusia que las tiñe acababa de abaratarse, y para el público de Edo era color de muerte, no de cielo.

Cheoyong bailó y el demonio se arrodilló

El fondo coreano es más viejo por escrito. El monje Iryeon (1206-1289) compiló el «Samguk Yusa» hacia 1281-1285, y allí está Cheoyong: hijo del rey dragón, llega a la corte del rey Heongang de Silla en 879, vuelve una noche a casa y encuentra al espíritu de la viruela con su mujer. En lugar de matarlo, canta y baila. El demonio se arrodilla y promete no entrar donde vea esa cara; de ahí la costumbre de clavar la máscara de Cheoyong en la puerta. El baile, el cheoyongmu, se sigue ejecutando y está en la lista de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO.

El dokkaebi funciona con otra lógica. No es un muerto: es un cacharro viejo, una escoba o un mortero manchados de sangre, que cobra vida, apuesta con los humanos, castiga al avaro y lleva una maza que fabrica lo que se le pida. La gumiho, la zorra de nueve colas, se hace mujer y va a por el hígado.

Lo que se ve en pantalla

  • Ugetsu monogatari (1953, Kenji Mizoguchi) monta dos cuentos de Ueda Akinari publicados en 1776 —el mismo año que el primer Sekien— con un relato de Maupassant. León de Plata en Venecia.
  • Kwaidan (1964, Masaki Kobayashi) adapta cuatro relatos de Lafcadio Hearn y se rodó casi entera dentro de un hangar de aviones en Uji, Kioto, con los cielos pintados a mano. Fue una de las películas japonesas más caras rodadas hasta entonces, arruinó a su productora y Kobayashi tuvo que vender su casa. Premio Especial del Jurado en Cannes 1965 y candidata al Óscar. En Estados Unidos se estrenó mutilada: el distribuidor eliminó entero el episodio de la mujer de la nieve y la dejó en 125 minutos, frente a los 183 del montaje japonés.
  • Kuroneko (1968, Kaneto Shindō) son dos bakeneko, mujeres-gata vengativas, con puesta en escena de teatro nō.
  • Pom Poko (1994, Isao Takahata) construye su clímax como un hyakki yagyō de manual, esqueleto gigante incluido, tomado de la estampa de Takiyasha la bruja, de Utagawa Kuniyoshi.
  • Ringu (1998, Hideo Nakata) y Ju-on (2002, Takashi Shimizu) son onryō puros: el pozo viene de Okiku, el ojo caído de Oiwa, el kimono blanco y el pelo suelto del kabuki.
  • Exhuma (2024, Jang Jae-hyun) pasó de diez millones de espectadores en Corea con una mudang haciendo un gut real contra un espíritu que resulta no ser coreano, sino japonés.

Dos cosas que casi nadie cuenta

Sadako tiene madre en la ficción, Shizuko Yamamura, y esa madre tiene original. Chizuko Mifune (17 de julio de 1886 - 19 de enero de 1911) fue una supuesta clarividente a la que el profesor Fukurai Tomokichi sometió a pruebas de visión a distancia. El 15 de septiembre de 1910, en una demostración pública dirigida por el barón Yamakawa Kenjirō, rector de la Universidad de Tokio, pareció leer mensajes dentro de sobres cerrados; cuando se supo que los había escrito Fukurai y no Yamakawa, la prensa la destrozó. Cuatro meses después se envenenó. Tenía 24 años.

El segundo apunte viene de la otra orilla. El dokkaebi con cuernos, piel de tigre y maza que sale en los libros infantiles coreanos no es coreano: esa figura es el oni japonés, que entró por los manuales escolares durante la ocupación (1910-1945) para sostener que las dos culturas tenían una sola raíz. Los ilustradores coreanos llevan décadas intentando desandarlo.

De aquí salen los diseños

Drunken Asaina
Drunken Asaina · Katsushika Hokusai · ca. 1810 ficha
Random Sketches by Hokusai, Volume 12
Random Sketches by Hokusai, Volume 12 · Katsushika Hokusai · 1834 ficha
Six Jewel Rivers from Various Provinces
Six Jewel Rivers from Various Provinces · Utagawa Hiroshige · 1857 ficha
Futakuchi-onna
Futakuchi-onna ficha
Japaneseyokai-yufurei-meijiera
Japaneseyokai-yufurei-meijiera · 鍋田玉英 (Nabeta Tamahide) · Meiji era ficha
Kamikiri no Kidan Hair Cutting Yokai Strange Story by Yoshifuji Utagawa 1868
Kamikiri no Kidan Hair Cutting Yokai Strange Story by Yoshifuji Utagawa 1868 · Utagawa Yoshifuji · 1868 ficha
Masayoshi(1788)-Yōkai chakutōchō-fol05b06a-sakaonna&umibozu
Masayoshi(1788)-Yōkai chakutōchō-fol05b06a-sakaonna&umibozu · Kitao Masayoshi · 1788 ficha
Masayoshi(1788)-Yōkai chakutōchō-fol06b07a-kitsune&horsehead&etal
Masayoshi(1788)-Yōkai chakutōchō-fol06b07a-kitsune&horsehead&etal · Kitao Masayoshi · 1788 ficha
Diminutive humans attack a giant cat; a ghost-like figure si
Diminutive humans attack a giant cat; a ghost-like figure si ficha
The Ghost in the Lantern
The Ghost in the Lantern · Utagawa Kuniyoshi · 1852 date QS:P571,+1852-00-00T00:00:00Z/9 ficha
Kuniyoshi Utagawa, The ghost of Taira Tomomori, Daimotsu bay
Kuniyoshi Utagawa, The ghost of Taira Tomomori, Daimotsu bay ficha
Kusunoki Tamonmaru Masatsura Surprising a fukuro-mujina 和漢百物語 楠多門丸正行
Kusunoki Tamonmaru Masatsura Surprising a fukuro-mujina 和漢百物語 楠多門丸正行 · Tsukioka Yoshitoshi (Japan, 1839-1892) · 元治2年出版 ficha
A strange Japanese scene of people with odd features
A strange Japanese scene of people with odd features ficha
Hokusai The Ghost Kohada Koheiji
Hokusai The Ghost Kohada Koheiji ficha
Kamiya Iemon; Oiwa no bokon 神谷伊右衛門、お岩のぼうこん
Kamiya Iemon; Oiwa no bokon 神谷伊右衛門、お岩のぼうこん · Utagawa Kuniyoshi · 1848 9th lunar month ficha

Para leer

Obras que beben de esta fuente

Por qué se puede usar

Nada de esto tiene derechos vigentes, y no por descuido: por fechas. En España se aplica la disposición transitoria 4.ª del TRLPI (RDLeg 1/1996), que mantiene los 80 años post mortem de la Ley de 1879 para los autores fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987, y deja 70 para los posteriores. Toriyama Sekien murió en 1788 (libre desde 1869); Maruyama Ōkyo en 1795 (1876); Ueda Akinari el 8 de agosto de 1809 (1890); Tsuruya Nanboku IV en 1829 (1910); Katsushika Hokusai en 1849 (1930); Utagawa Kuniyoshi el 14 de abril de 1861 (1942); Kawanabe Kyōsai el 26 de abril de 1889 (1970); Tsukioka Yoshitoshi el 9 de junio de 1892 (1973); Lafcadio Hearn el 26 de septiembre de 1904 (1985). El monje Iryeon murió en 1289. El rollo del Shinju-an es anónimo del siglo XVI, y el karakasa, el dokkaebi, la gumiho o la máscara de Cheoyong son tradición oral, sin autor al que aplicarle plazo. Las películas citadas sí tienen derechos y no se usan para nada: los diseños salen de las estampas y los relatos, están dibujados de nuevo a mano desde esas fuentes y no calcan ninguna lámina concreta ni ninguna fotografía moderna de un original.

RELIC no vende productos oficiales de ninguna película ni serie. Los diseños son propios y salen de obras cuyos derechos ya han caducado. Aviso legal.